Grandes realidades

Carlos Pardo, arquitectura con tiempo

Desde el escritorio del arquitecto Carlos Pardo se ve un conjunto nutrido de torres de apartamentos de El Poblado en Medellín. Tiene razón cuando dice que son muy parecidas: elevaciones de más de 25 pisos, en tonos de naranja por el ladrillo expuesto, delgadas y simétricas. En el paisaje no hay edificios suyos, si los hubiera, seguro se distinguirían.

Hace poco estrenó la sede en la que estamos. El edificio se llama C34 y es la última creación de Obranegra, el estudio que Pardo tiene con otros dos socios. Inicialmente lo planearon como apartamentos, pero el público pedía oficinas, entonces como él dice “sacudiéron el proyecto” y lo adaptaron para ofrecer espacios de trabajo, aun así no perdieron la esencia de hogar con amplias zonas de encuentro, áreas intermedias como balcones y terrazas y hasta duchas para los que andan en bicicleta.

“Pasamos más tiempo aquí que en la casa, la arquitectura demanda muchas horas, entonces quiero que la gente disfrute este lugar como si fuera su hogar”, dice y confieza que todavía hacen falta detalles para cumplir con este objetivo: “Vamos a poner más sillas y a adaptar el patio con una mesa para que todos nos sentemos a almorzar”.

La tecnología ha hecho que nuestros hábitos de vida y de trabajo cambien y la arquitectura debe darle respuesta a esos cambios aunque vayan a una velocidad acelerada”, Carlos Pardo, arquitecto Obranegra.

Esta oficina es un muy buen ejemplo de cómo Pardo interpreta las necesidades de los grupos y crea espacios cómodos, que invitan a quedarse y que aprovechan las condiciones del ambiente. Lleva cerca de 30 años en el oficio y es más que evidente que sabe hacerlo bien.

Pero sus obras no se quedan en lo íntimo. Uno de los aspectos en los que más trabaja es en el desarrollo de espacios abiertos para la ciudad.¿Proyectos de vivienda con características de espacio público?, así es. Una de las características de las obras de esta oficina es que sus edificios aportan al primer piso de la ciudad y tiene usos mixtos, es decir, son torres abiertas, sin mallas, con espacios verdes y locales comerciales. Santacoloma, cerca del Hotel Park 10, y las cinco torres que conforman el proyecto Aviñón en el sector de San Lucas, hablan de este interés.

Además de aportarle al primer piso de la ciudad Pardo cree que los edificios de vivienda deben entregarle un valor estético al perfil de las urbes, sobre esas dos ideas habla en el siguiente video:

Un colegio, un paréntesis

En 2008 finalizó la construcción del Colegio Antonio Derka en el barrio Santo Domingo Savio al nororiente de Medellín. La obra hizo parte del proyecto Colegios de Calidad del entonces alcalde Sergio Fajardo. Fue la primera construcción de este tipo que realizaban en Obranegra.

“Replicamos las mismas estrategias que usamos para construir vivienda”, explica Carlos. Observaron la zona, entendieron la manera en la que esta comunidad ha urbanizado el territorio y las replicaron, por eso las escalinatas que unen los dos bloques, los balcones para ver la ciudad y la terraza para el encuentro de los vecinos. Pardo destaca que desde el inicio del proyecto eligieron el concreto como material de construcción por su durabilidad y porque según él “envejece muy bien”, estaban comprometidos con hacer un espacio que permaneciera en esta comunidad. Hoy, en esos 4.000 m2, estudian cerca de 2.000 jóvenes.

COLEGIO ANTONIO DERKA

Arquitectura con tiempo

Carlos aprendió a dibujar en AutoCAD después de salir de la universidad, antes lo hacía a la antigua, con papel y rapidógrafo. A pesar de la velocidad con la que avanzó el oficio gracias a las posibilidades de la tecnología, Pardo siguió haciendo arquitectura con tiempo como en la época del rapidógrafo, pensando en la calidad de cada detalle, en los materiales, en el entorno y en las dinámicas sociales que impulsan las obras.

Su interés por la calidad también generó una empresa de arquitectura sui generis, pues en Obranegra no solo diseñan, sino que también construyen y comercializan, es decir, acompañan sus ideas de principio a fin sin importar que sus estadísticas sean más bajas que las de una constructora tradicional: “ese tipo de empresas hace en promedio 15 obras al año, nosotros hacemos una cada dos años y medio”, dice.

El resultado se podría comparar con el de una obra de arte, así lo certifican los reconocimientos que han recibido por parte de la revista ProyectoDiseño y su premio Lápiz de Acero; en diferentes versiones del Premio Nacional de Arquitectura y por parte de la gente que atesora sus viviendas y que mantiene llenos sus espacios de encuentro.

¿Cuál es tu obra favorita de este arquitecto? Cuéntanos por qué y dónde está ubicada.

GALERIA

Una respuesta a Carlos Pardo, arquitectura con tiempo

    Raul Botero says:

    Lo admiro por siempre. Es un hombre íntegro, respetuoso, amable y con un excelente sentido del humor.

    Responder a este comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *