Grandes realidades

Rowan Gibson: “Una idea se convierte en innovación cuando crea valor”

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Rowan Gibson es conocido mundialmente como uno de los máximos estrategas en innovación empresarial. Un referente obligado para quienes buscan la competitividad de sus negocios. Gibson fue el invitado de honor de Argos en la más reciente versión del Congreso Colombiano de la Construcción de Camacol, evento realizado en Cartagena entre el 4 y 6 de junio de este año.


Hoy en el mundo empresarial se habla mucho de innovación sin embargo, hay compañías que todavía tienen una idea vaga de lo que significa este concepto. ¿Podría aclararlo por favor?

En esencia, innovación es introducir al mundo nuevas ideas que creen un valor significativo. No se trata solo de ser creativo, la innovación implica proponer ideas, venderlas y generar un cambio. Por ejemplo, un artista que pinte un cuadro, componga una canción o escriba una novela es creativo, pero, ¿ese cuadro o esa novela introducen algo fundamentalmente nuevo al mundo? Y aún si lo hiciera, ¿generará mucho valor para un gran número de personas? Tal vez sí, tal vez no. Algunas ideas pueden crear valor sin ser muy nuevas; otras pueden ser muy originales pero a nadie le interesan. Así que para ser considerada como innovación, una idea tiene que ser nueva y tiene que crear valor.

Hacer algo creativo o inventar algo no te hace necesariamente un innovador.

Nadie discutiría que Leonardo Da Vinci fue uno de los inventores más prolíficos de todos los tiempos, pero durante la época del Renacimiento, sus diseños visionarios (el helicóptero, el submarino o el paracaídas) no tenían ningún valor práctico porque nadie sabía cómo fabricarlos. Pasaron siglos antes de que sus ideas pudieran convertirse en realidad. Entonces, como inventor Da Vinci fue un genio, pero la mayoría de sus trabajos nunca produjeron una innovación real. Sin embargo, la rueda o la escritura cuneiforme sí tuvieron un impacto inmediato y revolucionario. Las invenciones de Thomas Edison como la bombilla incandescente y el fonógrafo; o las invenciones de Henry Ford en la cadena de ensamblaje, fueron innovaciones porque crearon nuevas industrias y cambiaron el mundo en muchas maneras. En nuestro tiempo, invenciones como Internet y la tecnología móvil han creado un valor masivo e influyen en el modo en que vivimos y trabajamos cada día. De hecho, los mismos inventores en algunas ocasiones no se benefician de sus propias ideas. El innovador es quien va por ellos y comercializa esas ideas que de verdad capturan el valor. Por ejemplo, Apple no inventó el reproductor MP3, los archivos compartidos, los smartphones, los dispositivos táctiles o las tabletas electrónicas, pero convirtió estos conceptos en un éxito dominante con iPod, iTunes, iPhone e iPad. La mayoría de las compañías no tienen un proceso formal y sistemático para estas cosas. O, si lo tienen, solo está organizado para impulsar y gestionar un nuevo desarrollo del producto. Pero, en realidad necesitamos dentro de nuestra organización un proceso efectivo de innovación para generar y gestionar toda la gama de oportunidades de innovación, incluyendo otras cosas como nuevas tecnologías, nuevos servicios, nuevos procesos, nuevas estrategias comerciales, nuevas estructuras de costos, nuevas experiencias para el cliente y nuevos modelos empresariales.

¿Se puede innovar con pocos recursos?

Con frecuencia escucho empresarios que dicen que no pueden innovar porque no tienen suficiente dinero. Esto es solo un pretexto. ¡Por supuesto que pueden innovar! Si fuera cuestión de dinero compañías como Amazon, Apple, Google, Facebook o Dell no existirían. Todas estas compañías empezaron en un garaje o en un campus universitario cuando sus fundadores no tenían nada en sus bolsillos.

Los años más innovadores de Apple fueron entre 1997 y 2007 cuando tenían que pelear por su supervivencia. Más que en grandes presupuestos, las compañías deben enfocarse en grandes ideas y reservar una parte de su presupuesto para invertir en estas. Ese es el punto de partida para la innovación.

Las compañías, ¿cómo pueden crear valor para sus clientes a través de innovación?

Una idea puede crear valor para sus clientes de diferentes maneras, por ejemplo, puede hacerle la vida más


fácil a las personas, puede ayudarles a ser más productivas en sus trabajos, puede ahorrarles tiempo o dinero, puede mejorar la experiencia de los clientes ofreciéndoles emociones positivas en lugar de frustración, rabia o aburrimiento

¿Qué oportunidades tiene la industria de la construcción en este tema?

Creo que la industria de la construcción es más innovadora de lo que se imagínan. Hay muchísimas oportunidades para explorar. Por ejemplo, nuevos métodos de construcción a través de impresión en 3D. Hoy incluso hay una nueva generación revolucionaria de estructuras prefabricadas como las construidas por la compañía BSB en China; estamos hablando de edificios de treinta plantas que pueden construirse en solo quince días.

He trabajado con muchas empresas de la industria y veo innovación por todas partes: paneles solares, casas inteligentes basadas en “el internet de las cosas”, granjas verticales, diseños eco-amigables que permiten obtener energía de las algas. Hay muchas cosas pasando en este sector.

¿Por qué la innovación es importante para la competitividad?

Algunas compañías creen que la competitividad se trata de hacer todo lo que hacen sus competidores. Cuando las compañías compiten por los mismos clientes basadas en el mismo conjunto de variables de sus competidores, usualmente terminan en una carrera autodestructiva para ver quién puede ofrecer el mismo valor por menos precio, y ahí nadie gana, porque los márgenes y ganancias resultan erosionados. Es el océano rojo al que se refirieron años atrás los profesores Chan Kim y René Mauborgne.

En lugar de este tipo de enfoque hacia la evaluación comparativa de la industria, una empresa debería intentar diferenciarse de la competencia. De esto trata la estrategia competitiva. El objetivo es encontrar la manera de ser significativamente diferente para crear una ventaja competitiva. Por esta razón la innovación es fundamental, ya que en un mundo donde las empresas están haciendo las mismas cosas de la misma forma, tenemos la capacidad de introducir productos, servicios, estrategias y modelos de negocio esencialmente distintos.

Usted ha definido cuatro lentes para la innovación: desafiar lo establecido, aprovechar las discontinuidades, explotar los recursos y comprender las necesidades, ¿todos los lentes tienen la misma importancia en el proceso de innovación?

Sí, los cuatro nos ayudan a generar nuevas ideas. El primero significa cambiar supuestos tradicionales y descubrir cómo hacer las cosas de manera diferente. El segundo se refiere a estudiar las tendencias, el tercero invita a beneficiarse de los recursos que hay dentro y fuera de la organización, y finalmente hay que entender las necesidades de los clientes y desarrollar soluciones. Las ideas radicales se dan en los puntos de intersección de los cuatro lentes.

¿Qué destaca del caso de Argos y su proceso de innovación?

Argos es un gran caso porque empezamos con prácticamente nada en 2010 y cuatro años más tarde la innovación representa casi el 10% de los ingresos de la compañía, ahora la clave es construir sobre esta nueva competencia y mejorar su rendimiento. En la compañía todos los días hay ideas que inician su proceso en la innovación y muchos de los proyectos que van en camino hacia la comercialización tienen un potencial increíble para la creación de valor y la revolución de la industria.

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